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El vínculo paterno

Desde el blog de Miriam Tirado, A flor de pell, os traemos un texto precioso que emocionará a los papás… y también a las mamás.

 

 

Cuando tenías casi un mes nos fuimos tres días fuera con tus abuelos. Tu padre tuvo que venir un día y medio más tarde. Era la primera vez que estaba tantas horas sin verte. Llegó el sábado por la noche y tú aún no dormías. Yo tenía muchas ganas de verlo, muchísimas, porque para mí también era la primera vez que me separaba de él después de tenerte y en aquellos momentos, en pleno postparto, yo sólo tenía ganas de estar juntos, los tres. Cuando llegó vino directo a verte. Yo te llevaba en brazos y enseguida te miró y te dijo: “Hola, preciosa… te he echado de menos”. Te cogió y te miró cara a cara. Abriste los ojos como platos y estuviste sin parpadear más tiempo del que nunca hubiera creído que era posible. Se te relajó la cara, dibujaste una sonrisa y fuiste llenándote de padre. Os hicisteis la mirada más larga y más intensa que he visto nunca. En silencio. Yo… sólo podía observaros, conmovida.

Ese día me di cuenta de lo fuerte que era vuestro vínculo a pesar de hacer sólo un mes que os abrazábais y que os veíais. Ese día me di cuenta que a pesar de que él no te llevó en su vientre, tú y él os conocíais desde hacía mucho tiempo… que el pensarte, el hablar de ti, el tocarte a través de mi barriga, el amarte desde tanto tiempo antes… había creado un vínculo sólido, profundo que entonces simplemente, se manifestaba.

Recuerdo cómo le costaba, al principio de tenerte en mi vientre, hablarte en voz alta. Estuvo tiempo poniendo la mano sobre mi barriga, con los ojos cerrados, diciéndote cosas en silencio, cosas que sólo él y tú sabéis. Fue a medida que te fue notando todo el cuerpo, a medida que fuiste creciendo y haciéndote más y más presente que perdió la vergüenza y comenzó a decirte cosas también en voz alta. A mí me encantaba ver cómo os comunicábais con la voz y el tacto a través de mi cuerpo…

Quiero que sepas que tu padre no ha dudado nunca de la fuerza de vuestro vínculo. Ni siquiera durante el largo período en que tú sólo querías a mamá, porque yo era tu todo, tu alimento, tu reposo, tu consuelo, tu paraíso donde te sentías protegida y feliz. Ni siquiera cuando empezaste a reclamarlo pero a ratos pequeñitos para jugar y enseguida volvías a mis brazos, dejó de saber ni un sólo instante como lo amabas. Ni cuando empecé a trabajar y tú llorabas porque no querías que me fuera y él tenía que acompañarte en esos momentos de rabia y tristeza, no dudó ni un segundo de que a él, también lo querías cerca.

Y es esto lo que ha hecho durante todo este tiempo. Estar. Estar cuando querías jugar sólo un momento, y también cuando querías y necesitabas su energía masculina para relacionarte de otra manera con otra persona. Él ha estado presente a tu lado acompañándote en los momentos de fusión conmigo, tu madre, respetando que era eso lo que necesitabas y querías, aceptando simplemente el momento, sin sentir que lo menospreciabas o que no te importaba.

Y ahora… que te has ido creciendo, que pronto cumplirás tres años… ahora tu amor por él, simplemente, ha explotado, manifestándose de la manera más enérgica y femenina. Ahora no encuentras a nadie tan guapo, tan fantástico, tan divertido y simpático como tu padre. Ahora lo quieres en todo momento, no quieres que se vaya a trabajar y cuando tiene fiesta el día es una fiesta. Aprovechas los ratos con él como si fueran los últimos y le dices una y otra vez cuánto le amas con besos, abrazos y con frases tan divertidas como “papá, creo que eres muy guapo”. Estás enamorada, de la misma manera que lo has estado de mí durante todo este tiempo.

Os he tirado muchas fotos, últimamente, porque un día, cuando seas mayor y leas estas palabras, puedas ver también la felicidad en su cara. Puedas ver lo feliz que es de ser tu padre, de estar a tu lado, y puedas ver, en sus ojos y los tuyos, lo fuerte que es vuestro vínculo. Como aquel sábado por la noche, en la mirada más larga e intensa que he visto nunca hacerse dos personas.

¿Producen auténtico calostro las madres que amamantan a un hijo previo durante el embarazo?

Y también sobre el tándem y desde el blog de SINA ( http://asociacionsina.org/2009/10/15/%C2%BFproducen-autentico-calostro-las-madres-que-amamantan-a-un-hijo-previo-durante-el-embarazo/ )

 

En el año 2006 ALBA LACTANCIA MATERNA presentó en un congreso de lactancia materna español, una ponencia sobre la lactancia materna durante el embarazo y en tándem, fruto de nuestra investigación realizada con la recogida de datos de 73 madres que amamantaron embarazadas.

Algunos profesionales asistentes expresaron su preocupación sobre la posibilidad de que las mujeres que amamantaban en tándem no produjeran calostro, sino leche madura desde el principio, o bien calostro con un valor nutricional e inmunológico inferior al de las madres que no amamantaban en tándem.

De ser así, esto podría afectar al estado de salud de los segundos nacidos y hacer que tuvieran mayor tendencia a enfermar que los bebés de madres que no practican la lactancia en tándem. Cabe señalar, no obstante, que en nuestro estudio anterior las madres nos contaron que en ningún caso los segundos hijos tuvieron peor salud ni signos de haber recibido inmunidad insuficiente a través de la leche materna.

Fue entonces cuando tomamos la decisión de realizar una investigación sobre este tema, y gracias a la colaboración de Juan Miguel Rodríguez y su equipo, en el departamento de nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, y otros colaboradores pudimos llevarlo a cabo.

En ALBA Lactancia Materna obtuvimos y recogimos muestras de calostro de mujeres que amamantaban en tándem y de mujeres que solo daban el pecho a un bebé y las enviamos mediante un servicio de mensajería en frío al departamento de Nutrición de dicha Universidad donde procedieron a su investigación.

Analizaron las muestras para determinar la concentración de diversos parámetros inmunológicos o bioquímicos que suelen hallarse en una concentración muy diferente en el calostro y en la leche madura: dos citoquinas (TGF- -6), inmunoglobulinas, IgAs e IgGs totales, lactosa, proteínas, grasas y vitamina B12.

  • Participaron 15 mujeres que amamantaban a su hijo durante el embarazo y que practicaron lactancia en tándem tras el parto. Se recogieron muestras de leche durante el embarazo, 5º mes, 6º mes, 7º mes, 8º mes y 9º mes, y se recogieron muestras de calostro de dos días, cuatro días, una semana, dos semanas y un mes posparto.
  • Paralelamente, se obtuvieron muestras de calostro y leche madura de 10 mujeres que no amamantaron a un hijo durante el embarazo ni hicieron tándem. De estas madres sólo tres lograron aportar muestras de leche estando de 36 semanas de embarazo, pues es más difícil conseguirlo si no se está amamantando. Las 10 mujeres recogieron muestras tras el parto a los 2, 4, 7, 14 y 30 días.

Sin embargo, por falta de presupuesto y tiempo, finalmente sólo se analizaron las muestras de la semana 30-35 del embarazo con tándem, el calostro a las 48 h posparto y la leche madura al mes de posparto en todas las madres.

Nos sorprendió, a la hora de recoger las muestras de las madres gestantes que amamantaban, la escasa producción que todas ellas presentaban. Ninguna fue capaz de extraerse la muestra por sí sola, no les salía, ni manualmente ni con sacaleches. Finalmente, por el método manual y con pericia, cuidado y paciencia, apenas conseguimos extraer 5 ml por pecho. Entonces estas madres comprendieron que sus hijos no mamaban por el alimento nutricional sino por el emocional, lo que es perfectamente lícito y no por ello menos importante.

Las muestras de calostro posparto de las 25 mujeres tenían un color amarillento/anaranjado característico, a diferencia de las de leche recogidas durante el embarazo (color blanco). Parece ser que la glándula mamaria recluta las sustancias carotenoides que dan color amarillo a la leche a partir del parto.

En todos los parámetros analizados se apreciaron diferencias individuales. Sin embargo, las medias de todos los parámetros fueron muy parecidas en las 25 muestras de calostro (TGF- ng/ml; IgA: ~40 mg/ml; IgG: ~0,6 mg/ml; lactosa: ~4,7 g/100 ml; proteínas: ~2,3 g/100 ml; grasas: ~2,7 g/100 ml; vitamina B12: ~250 mcg/100 ml), sin que hubiera diferencias estadísticamente significativas entre ellas.

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grafica I.

Por otra parte, tampoco hubo diferencias estadísticamente significativas entre las distintas muestras de leche madura (embarazo, posparto) (TGF-proteínas: ~0,9 g/100 ml; grasas: ~4,5 g/100 ml; vitamina B12: ~45 mcg/100 ml). En contraste, hubo diferencias estadísticamente significativas entre las muestras de calostro y las de leche madura en todos los parámetros analizados.

grafica II.

Lo que sí nos sorprendió es que la leche que segregan las embarazadas de 30 a 35 semanas que amamantaban, analíticamente NO se parecía al calostro, sino que era prácticamente idéntica a la leche madura, como se puede apreciar en la gráfica.

grafica III.

No nos lo esperábamos, porque más de la mitad de las madres de la muestra de nuestro anterior estudio de lactancia en tándem habían constatado la supuesta aparición del calostro en el segundo trimestre de embarazo en base a su percepción.

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Estas madres nos contaron que sus hijos mayores amamantados comenzaron a hacer deposiciones amarillas blandas parecidas a las que hacen los bebés lactantes durante el primer mes de vida, sin que ello representara un problema de salud, lo que interpretaban como una señal de la aparición del calostro.

Nos queda, pues, la duda de en qué momento del embarazo la leche se convierte en calostro. Tras analizar tres muestras de mujeres embarazadas de 38 a 40 semanas, Juan Miguel Rodríguez nos informó de que la leche de estas mujeres que amamantaban embarazadas SÍ que se parecía bastante más al calostro que a la leche madura. Con lo cual suponemos que el calostro aparece probablemente durante los últimos días o dos semanas de la gestación.

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Conclusión final:

No existen diferencias significativas entre el calostro de mujeres que amamantan un hijo durante todo el embarazo y el producido por las mujeres que no lo hacen, siendo su valor nutricional e inmunológico idéntico en ambos casos.

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alba-lmInma Marcos, IBCLC

Asesora de ALBA LACTANCIA MATERNA

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Inma Marcos es comadrona y reciente madre de su 4º hijo. Actualmente, trabaja por libre como comadrona independiente. Tras 7 años de experiencia hospitalaria, desde el 2001 atiende partos en casa. Consultora en lactancia materna (IBCLC) , secretaria de la asociación Alba Lactància Materna y secretaria de la Federación Catalana de grupos de apoyo a la lactancia materna, además de vocal de la asociación Dona Llum y miembro de www.nacerencasa.org.  Da charlas en Barcelona en torno a temas de parto y lactancia materna y participa activamente en las listas de “apoyocesáreas” y de  www.elpartoesnuestro.es cuando su apretada agenda se lo permite, aportando desinteresadamente su inestimable experiencia y consejo. En la página web de su hermana Mireia podemos leer su propia presentación.

Lactancia durante el embarazo y en tándem

Leído en http://asociacionsina.org/2009/04/10/lactancia-durante-el-embarazo-y-en-tandem/

 

 

LACTANCIA DURANTE EL EMBARAZO Y EN TANDEM

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Estudio realizado por: Inmaculada Marcos y Eulàlia Torras i Ribas

Una madre está amamantando a su hijo cuando al saber que vuelve a estar embarazada, decide no interrumpir la lactancia de su hijo y seguir dándole el pecho durante todo el embarazo. Una vez nacido el pequeño, amamanta a los dos conjuntamente o por separado. Esto es la LACTANCIA EN TANDEM.

 

Está científicamente demostrado que el solapamiento de embarazo y lactancia no afecta negativamente al desarrollo fetal. Sea cual sea el coste, éste repercute en la madre aunque no parece que dicho coste sea excesivamente alto.

En un estudio prospectivo de búsqueda, captación de casos y recogida de datos en una encuesta, que realizamos en Barcelona a finales de 1999 de las 47 madres entrevistadas que habían decidido no destetar, las pocas a las que se detectó anemia en el embarazo con lactancia también se les había detectado en el primer embarazo. Incluso hubo algún caso en el que la tuvieron en el primer embarazo pero no en el segundo y ninguno a la inversa. Tampoco hay evidencia científica de que amamantar durante el embarazo aumente las probabilidades de sufrir abortos o partos prematuros. Está documentado el hecho de que la estimulación de los pezones durante el embarazo produce contracciones. Cerca del 60% de las madres entrevistadas en dicho estudio reconocieron haber tenido contracciones mientras su hijo mamaba pero en todos los casos cedían espontáneamente al momento que el niño soltaba el pecho y ninguna de estas madres tuvo amenaza de parto prematuro, ni la duración del embarazo en semanas varió significativamente en relación al primer embarazo sin lactancia.

 

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Las madres que deciden compaginar lactancia y embarazo inician un viaje con un destino incierto. La razón principal de su decisión suele ser el respeto a las necesidades del hijo mayor, seguida del deseo de vivir la experiencia en sí misma. Sin embargo algunas madres, a pesar de empezar con ilusión, destetan al poco tiempo por lo general debido a la extrema sensibilidad de los pezones durante el primer trimestre que hace que la lactancia les resulte dolorosa o desagradable. Otras, que lo viven positivamente, pueden encontrarse con la sorpresa de que es su hijo quien se desteta por su cuenta. Alrededor del 60% de los niños que maman durante un embarazo posterior de sus madres se destetan solos (en nuestro estudio el 62% y en otro similar hecho en EEUU el 57%).

Esto puede ocurrir en cualquier momento, pero hay dos especialmente significativos:

  • Hacia el 3º- 4º mes de embarazo, suele producirse una considerable disminución de la producción de leche debido a la interacción de las hormonas del embarazo con las de la lactancia. Sale poca leche y algunos niños pierden interés.
  • Hacia el 5º-6º mes de embarazo, la madre empieza a producir calostro, con el consiguiente cambio de sabor, que da lugar a que algunos niños rechacen entonces el pecho. De todos modos, siempre hay niños a los que la cantidad o sabor de la leche les es indiferente y siguen mamando sin inmutarse hasta el nacimiento de su hermanito. Entonces empieza la lactancia en tándem.

Aunque no sabemos si la composición del calostro es idéntica con lactancia que sin ella, lo cierto es que calostro hay, en grandes cantidades, y ambos hermanos pueden beneficiarse de sus propiedades únicas. Se ha observado que los recién nacidos que lactan en tandem con su hermano mayor pierden menos peso al nacer, y lo recuperan más rápidamente, al contar con una producción de leche ininterrumpida y la ayuda del hermano para estimular. El proceso de la “subida” se repite, pero con mayor facilidad y rapidez. Además, la posible ingurgitación es más fácil de resolver si son dos a drenar.

En nuestra encuesta observamos que, durante el primer mes de vida, el recién nacido aumentaba de media un 25% más de peso que su hermano a la misma edad. Aunque se hace difícil asegurar si esto es por la lactancia en tándem, por una mayor experiencia y mejor técnica de lactancia de la madre o por cualquier otro motivo, lo que está claro es que lactar en tándem no perjudica el correcto desarrollo del bebé. Además es habitual que en el hermano menor no se observen las conocidas “crisis de crecimiento” que sufren otros recién nacidos. Siempre parece haber leche de sobra y no le hace falta sobre-estimular para aumentar la producción.

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En algunas culturas en que la lactancia en tándem es una práctica aceptada, también se encuentra el mito de que el embarazo puede “pudrir” o “estropear” la leche de la madre produciendo enfermedades en el hijo mayor, de modo que si se observan diarreas u otros trastornos se procede al destete.

En el 63’15% de los casos de nuestra encuesta las madres comentaron que a partir del 5º-6º mes de embarazo el niño que seguía mamando empezaba a sufrir una diarrea leve. A algunos niños se les practicó cultivos en heces, no encontrando nada patológico en ellos. Esta diarrea coincide con la aparición del calostro, por lo que nos inclinamos a pensar que es debida al efecto laxante del mismo. Este trastorno es inofensivo y desaparece varios días después del parto.

Encontramos en Medline un estudio hecho en Buthan sobre el tema, en el que se exponía que los niños que eran destetados durante un embarazo posterior de sus madres mostraban un reducido aumento de peso y una mayor incidencia de enfermedades infecciosas respecto, no solamente a los no destetados, sino también a otros niños de la misma edad a los que se destetaba sin embarazo de por medio. Los autores concluyen que el estrés sufrido por el niño debido al destete brusco en dichas circunstancias, debilita su inmunidad y afecta a su apetito.

La lactancia en tándem no favorece el contagio entre hermanos. En nuestra encuesta las madres coincidieron mayoritariamente en que el recién nacido comparativamente enfermaba menos que el mayor a la misma edad. Cualquier madre con más de un hijo sabe perfectamente que besar, babosear y acariciar al nuevo hermanito es uno de los entretenimientos favoritos de los otros hijos. Pensar que se van a contagiar más por compartir el pezón que por otros tipos de contacto no parece tener fundamento.

Sin embargo, se puede especular sobre el hecho de que si el hermano mayor no ha dejado de mamar y ha vuelto a beneficiarse por segunda vez de las propiedades inmunológicas del calostro, será más resistente a las enfermedades que si no lo hubiera hecho, lo que servirá también de protección al pequeño sobre todo si el mayor ya va al colegio o a la guardería.

También es probable el hecho de que la madre comparta la misma inmunidad con ambos hijos, con lo cual el pequeño recibe defensas para luchar contra los virus o bacterias de las que el mayor es portador.

Amamantar en tándem tampoco parece perjudicar a la madre. La lactancia del hijo mayor suele producir una amenorrea más prolongada lo que favorece la recuperación de la madre tras el embarazo. Seguir dando el pecho durante el nuevo embarazo no parece tener un gran coste físico probablemente debido al importante descenso de producción. La lactancia en tándem puede producir además una amenorrea todavía más larga.

Aunque es habitual que al nacer el hermanito, el mayor pase por una fase de aumento de demanda del pecho de la madre (a menudo sucede que mama más que el pequeño), poco a poco volverá a su ritmo habitual de una o dos veces al día, generalmente para dormirse. Es común que aunque la madre amamante a demanda a su bebé imponga más tarde o más pronto ciertos límites al acceso del mayor al pecho.

Entre las ventajas que las madres han destacado de amamantar en tándem está el hecho de que parece ayudar a una mejor adaptación de los hermanos, permite sobrellevar mejor los episodios de celos y crea un vínculo muy especial entre ambos. También establece un tipo de relación distinta entre la madre y el hijo mayor, basada en el respeto, sin afectar negativamente el vínculo con el pequeño con cuyas necesidades y demandas la madre parece estar “especialmente sintonizada”.

Entre los inconvenientes destacan la sensación de agobio ante las demandas del mayor así como la aparición de sentimientos confusos y contradictorios. En las pocas referencias bibliográficas que se encuentran sobre lactancia en tándem se hace referencia a que las madres “a menudo tienen sentimientos encontrados; de vez en cuando sienten rencor hacia sus hijos mayores, ponen en duda la validez de lo que están haciendo y se enfrentan con la doble demanda de su cuerpo” o a que “si la madre se siente resentida hacia el hijo mayor que mama, ha llegado el momento de destetar suave pero firmemente”.

Estas opiniones dan a entender que tener sentimientos negativos hacia el hijo mayor, cuando la madre se está vinculando con el recién nacido, es patrimonio exclusivo de la lactancia en tándem y el destete lo soluciona todo, pero lo cierto es que madres que no amamantaban a sus hijos mayores también han expresado sentimientos similares al nacer su segundo hijo. En cualquier caso cada madre vive la experiencia a su manera e igual que llegado a este punto alguna madre ha destetado al mayor por sus propias razones particulares, otras no lo han hecho.

Mención especial merece la actitud de los profesionales al respecto a la lactancia con embarazo y a la lactancia en tándem. En nuestra encuesta el 10’64% de madres reconocieron no habérselo dicho al ginecólogo y el 23’53% no se lo dijo al pediatra. Las razones principales son que, o bien no se atrevieron, o prefirieron evitarse discusiones. De las que si lo comentaron, una pequeña minoría no tuvo ningún problema con el tema, en el resto de los casos hubo algunos sentimientos de indiferencia, por parte sobre todo de los ginecólogos, pero mayoritariamente, sobre todo en los pediatras (76’92%), el sentimiento fue de rechazo.

Aunque la evolución positiva del embarazo y el correcto desarrollo del recién nacido solían mejorar las cosas con el paso del tiempo, varias madres han manifestado su descontento por haber sido víctimas de tanta presión negativa.

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BIBLIOGRAFIA

Merchant K. Martorell R, Haas J. Maternal and fetal responses to the stresses of lactation concurrent with pregnancy and of short recuperative intervals. Am J Clin Nutr 1990; 52(2):280-8.

Moscone SR, Moore MJ Breastfeeding during pregnancy. J Hum Lact 1993 Jun;9(2):83-88

Bohler E, Ingstad B The struggle of weaning: factors determinig breastfeeding duration in esast Bhutan. Soc Sci Med 1996; 43(12):1805-15.

Marvin S. Eiger, MD &Sally Wendkos Olds. El Gran Libro de la Lactancia. Ediciones Medici, 1989

Lawrence R A La Lactancia Materna. Una guía para la profesión médica. Mosby/Doyma Libros, SA 1996 Edición en español
Royal College of Midwives. Lactancia Materna. Manual para profesionales. ACPAM, 1994

Ilustraciones: ©2009 Mamá de Lola mamadelola.com

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Inma Marcos es comadrona y reciente madre de su 4º hijo. Desde hace dos años, trabaja por libre como comadrona independiente. Tras 7 años de experiencia hospitalaria, desde el 2001 atiende partos en casa. Consultora en lactancia materna (IBCLC) , secretaria de la asociación Alba Lactància Materna y secretaria de la Federación Catalana de grupos de apoyo a la lactancia materna, además de vocal de la asociación Dona Llum y miembro de www.nacerencasa.org.  Da charlas en Barcelona en torno a temas de parto y lactancia materna y participa activamente en las listas de “apoyocesáreas” y de  www.elpartoesnuestro.es cuando su apretada agenda se lo permite, aportando desinteresadamente su inestimable experiencia y consejo. En la página web de su hermana Mireia podemos leer su propia presentación.

 

 

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Eulàlia Torras i Ribas es presidenta de Alba Lactancia Materna y de la Federación Catalana de Grupos de Apoyo a la Lactancia Materna.

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“Mi lactancia materna prolongada, mi tándem prolongado”, por Desirée Sanz

“La edad natural del destete”, por Katherine Dettwyler

Los cuatro grandes mitos de la dilatación en el parto

Para chicas 😉 : desde el blog Bebé a go-go nos traemos un artículo estupendo para conocer un poco mejor nuestros cuerpos (http://bebeagogo.wordpress.com/2011/06/11/los-cuatro-grandes-mitos-de-la-dilatacion-en-el-parto/).

Muchas gracias Marina por traducirlo.

Los cuatro grandes mitos de la dilatación en el parto

Lo que no sabes sobre el cuello del útero puede arruinarte el parto.

Traducción de Marina Romanos para el blog de bebé a go-go del artículo original publicado en birthologie.com

¿Qué es?  ¿Dónde está?

La mayoría de las mujeres no tienen ni idea de qué es el cuello del útero (cérvix), dónde está, su función o tan siquiera su apariencia. El cérvix está aquí:

Y así es como se ve desde abajo, parecido a un glande:

La primera vez que oí sobre anatomía reproductiva básica estaba embarazada de mi primer hijo, y lo único que realmente aprendí sobre el cérvix es que está en la parte inferior de mi útero (me lo imaginaba como la apertura de un globo y mi útero era el globo que se iba a expander), y que se tenía que dilatar de 0 a 10 centímetros en el parto. También tenía que hacerse menos espeso (borrarse) y pasar de una consistencia parecida a la punta de mi nariz a la de la capa de piel que hay entre los dedos índice y pulgar, como derritiéndose. Y que durante el parto era necesario que comprobaran regularmente el cuello uterino para comprobar que la dilatación progresaba.

Pero eso fue todo. Fue en mi formación como educadora prenatal y doula cuando descubrí más cosas sobre el cérvix. Cosas que cambiaron para siempre mi enfoque  del acompañamiento a mujeres durante el parto.

Mito sobre el cérvix número 1 : 10 es el número mágico.

No, no lo es. ¿Sabías que se puede dilatar más de 10 centímetros? ¿Qué?  ¿Ahora todas tenemos que dilatar tanto? Suena espeluznante! Es espeluznante ¿verdad?

En realidad no. Al menos no más espeluznante que dilatar hasta 10. Dilaté bastante más de 10 centímetros en mi último parto, y la cabeza de mi bebé midió 14,75 cm.  Eso es, dilaté hasta casi los 15 cm. Y además sobreviví. Y además no me dolió más que en mis otros partos en los que dilaté sólo 10. Así que, sólo porque estés dilatada de 10 centímetros no significa necesariamente que estés preparada para empujar. Si no sientes el impulso de empujar a los 10 cm y se te ordena que lo hagas, forzarás el cérvix a abrirse “en contra de su voluntad” y resultará dañado. Si tienes una epidural previa y no sientes este impulso, el riesgo de daños es todavía mayor.

Mito sobre el cérvix número 2. El cuello del útero dilata en una forma perfecta de círculo.

El cuello uterino no dilata como un círculo como se dibuja en las imágenes que enseñan la dilatación. En realidad se abre como la elipse dibujada más abajo.

Source: MidwifeThinking.com

“Se abre desde atrás hacia delante como una elipse. La apertura se encuentra enclavada en la parte trasera de la vagina y durante el inicio de la dilatación se abre hacia delante. En algún punto del proceso casi todas las mujeres tienen un reborde anterior (que significa que la parte superior del cérvix no está totalmente dilatado) porque es la última parte que sube sobre la cabeza del bebé. Que este reborde se detecte o no depende de si se realiza o cuando se realice un tacto vaginal. Un borde posterior es muy extraño porque esa parte del cérvix desaparece antes, o porque es difícil alcanzarla con los dedos.

Mito sobre el cérvix número 3. Los tactos vaginales no dañan el cérvix ni dificultan la dilatación.

La matrona Carla Hartley en Ancient Art Midwifery lo explica así:

“El cérvix no debería ser tocado, se produce una respuesta inflamatoria al material extraño (los guantes) y a la presión, y una respuesta hormonal. Al cuerpo puede resultarle confuso que, mientras intenta vaciar el útero, se de una interferencia desde el cuello del útero al ser tocado y manipulado de una manera extraña para él. LOS TACTOS VAGINALES NO SON FISIOLÓGICOS Y SUPONEN UNA INTERRUPCIÓN AL PROCESO NATURAL DEL PARTO.

Y sobre pujar… NO LO HAGAS… tu cuerpo sabe como expulsar un bebé sin tu ayuda, es un reflejo. Ni siquiera esperes tener ganas, sólo espera una sensación de tu cuerpo tomando el control absolutamente, sacando al bebé como está DISEÑADO para hacer.

Habló mucho sobre el abuso verbal y digital en el parto, y los tactos vaginales son un ejemplo de abuso digital.

Las matronas (y los obstetras y enfermeras) que piensan que los tactos vaginales son buenos o necesarios no tienen la formación suficiente o no están actualizados con los conocimientos científicos que prueban que el parto es más seguro si se deja tranquilo sin intervenir. La manera más segura de actuar una matrona es con las manos fuera y la boca cerrada.”

Mito sobre el cérvis número 4. Tu cuello uterino es diferente y está aislado de otras partes del cuerpo.

Ina May Gaskin, la madre de la matronería moderna ha acuñado un término llamado “la ley del esfínter”. Esta ley declara:

Los esfínteres (incluyendo el anal, cervical y vaginal) son los responsables de traer a tu bebé al mundo. Si los esfínteres están apretados, el parto no progresará y habrá más dolor.

¿Qué es exáctamente la ley del esfínter de Ina May?

1.  El esfínter anal, el cervical (el cuello del útero) y el vaginal funcionan mejor en una atmósfera de intimidad y privacidad. Por ejemplo, un baño con pestillo o un dormitorio donde las interrupciones son improbables o imposibles.

2.  Estos esfínteres no se pueden abrir a la fuerza ni responden bien a órdenes de pujar o relajar.

3.  Cuando el esfínter está en proceso de apertura, se puede cerrar repentinamente si la persona se enfada, asusta, es humillada o consciente de sí misma. ¿Por qué? Los niveles altos de adrenalina en el torrente sanguíneo no favorecen (y muchas veces impiden) la apertura de esfínteres. Estos factores inhibidores son una razón importante por la cual las mujeres en las sociedades tradicionales normalmente escogen otras mujeres, excepto en circunstancias extraordinarias, para acuompañarlas y atenderlas durante la dilatación y el parto.

4. El estado de relajación de la boca y la mandíbula está directamente relacionado a la habilidad del cérvix, la vagina y el ano para abrirse completamente.

Insisto, y en otras palabras:

Boca abierta = Cérvix abierto

Garganta abierta = Vagina abierta

Es casi imposible parir con eficacia con los labios apretados y la garganta cerrada. Puedes intentarlo ahora mismo… cuando relajas la mandíbula, abres la boca y la garganta, las nalgas se relajan automáticamente y te undes en la silla. Ina May habla de los beneficios de los besos, y de mantener la boca y los labios sueltos y abiertos. Besar también provoca la segregación de oxitocina y otras hormonas del amor que elevan la tolerancia al dolor y aceleran el parto.

Aquí hay un vídeo de Ina May Gaskin hablando de la ley del esfínter (en inglés)

Un vídeo donde se puede ver un cuello de útero sano:

Para aprender más sobre vuestro cuello del útero y cómo relajarlo, os recomiendo encarecidamente que visitéis el blog estudio sobre el útero.

 

Charla con Emilio Santos

Os anunciamos orgullosas que el próximo lunes 13 contaremos con la presencia de Emilio Santos Leal.

Emilio nos hablará del parto como proceso fisiológico y del papel del profesional en el proceso del parto, y tendremos posibilidad de aclarar dudas y compartir nuestras inquietudes al respecto.

Emilio Santos Leal es licenciado en ciencias físicas, médico psiquiatra y ginecólogo. Está considerado todo un referente en lo que se refiere a la atención al parto natural y un gran conocedor de los aspectos emocionales del nacimiento.

A través de sus artículos, trabajos de investigación, ponencias internacionales y en el ejercicio diario de su profesión promueve un modelo de asistencia al parto que respeta la fisiología y la vivencia de cada mujer. De esta forma, consigue garantizar en todo momento la seguridad y la plenitud emocional de madre y bebé.

Escribe habitualmente en la revista Tu bebé, y es coautor del libro La cuna vacía: el doloroso proceso de perder un embarazo.

 

Lunes 13 a las 18:00h en el salón de actos del Centro 21 de Marzo (C/ Viento, 1; junto a la estación de tren)


http://doctorsantos.com/
[nota: que no os pasen desapercibidos los enlaces abajo a la derecha de la página, “recursos en Madrid”, etc.]